Cuando familia y centro educativo trabajan en la misma dirección, el alumno suele rendir mejor y sentirse más sostenido. Cuando van por libre o se enfrentan, el primero que se resiente es el propio alumno.
Lo que sí funciona
- Asistir a las reuniones de inicio de curso aunque parezcan informativas.
- Tener al menos una conversación al trimestre con el tutor.
- Comunicar cambios importantes en casa que puedan afectar al alumno (separación, fallecimiento, mudanza).
- Respaldar las normas razonables del centro, aunque no estés de acuerdo con todas.
Lo que no funciona
- Cuestionar al profesor delante del alumno.
- Aparecer solo cuando hay un problema o una nota mala.
- Esperar que el centro cubra carencias que son responsabilidad familiar.
- Confundir tutoría con servicio de atención al cliente.

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